Una reflexión sobre esfuerzo, responsabilidad, criterio propio y tecnología en un acto especialmente significativo para los alumnos, sus familias y toda la comunidad educativa.
El pasado 5 de junio tuve el honor de participar en el acto de graduación de los alumnos de 4º de ESO del Colegio Reina Adosinda de Pravia, celebrado en el auditorio José Barrera de la Casa de la Cultura.
Fue una invitación especialmente significativa para mí, no solo por la importancia del momento para los alumnos y sus familias, sino también por la oportunidad de intervenir como antiguo alumno y de hacerlo, además, en representación de la comunidad de antiguos alumnos.
En un acto como este, uno no vuelve solo a un lugar. Vuelve también a una parte de su propia historia. Y quizá por eso quise centrar mi intervención en algunas ideas que considero especialmente importantes para quienes hoy empiezan a definir su propio camino: el valor del esfuerzo, la importancia de la forma de ser y comportarse, la necesidad de tener criterio propio y el papel que la tecnología, y en particular la inteligencia artificial, tendrá en su futuro.
Comparto a continuación el texto íntegro de mi intervención en ese acto de graduación.




🗣️ Discurso Higinio Iglesias. Acto de graduación Colegio Reina Adosinda
Pravia 5 de junio de 2026
Buenas tardes.
Quiero empezar dando las gracias al Colegio Reina Adosinda por esta invitación. Para mí es una satisfacción, y también una emoción especial, volver hoy aquí como antiguo alumno y hacerlo en un acto como este, tan importante para quienes hoy os graduáis.
Saludo a los alumnos de 4º de ESO, a vuestros profesores, a vuestras familias, y a todas las personas que hoy os acompañan en este auditorio de la Casa de la Cultura de Pravia.
Y antes de continuar, permitidme una observación que creo que todos entenderemos bien:
Hoy aquí estamos presentes, principalmente, ALUMNOS, FAMILIAS Y PROFESORES.
Los alumnos, que quieren disfrutar de este día y pasárselo bien;
las familias, que quieren vivir con emoción la jornada;
y los profesores, que probablemente solo esperan que yo hable un tiempo razonable.
Procuraré no defraudar a ninguno.
Dicho eso, permitidme también que empiece por el lugar en el que estamos.
Pravia no es solo un concejo hermoso, ni solo un espacio de memoria y afecto para quienes hemos vivido aquí una parte importante de nuestra vida.
Pravia es también historia.
Es uno de esos lugares que nos recuerdan que, incluso desde una pequeña villa, se puede tener una relevancia extraordinaria en el curso de las cosas.
Aquí hubo corte, aquí hubo una parte importante de la historia de Asturias, y aquí se asentó, en un momento decisivo, una idea de continuidad, de comunidad y de proyecto.
Y no deja de tener sentido que este colegio lleve el nombre de la Reina Adosinda.
Adosinda nos remite a una Asturias que se estaba construyendo, afirmando y proyectando.
A un tiempo en el que había que consolidar, orientar y dar forma a un futuro todavía incierto.
Y quizá esa imagen sea oportuna para un día como hoy.
Porque vosotros también estáis en un momento de construcción.
Estáis dejando atrás una etapa importante y entrando en otra en la que empezaréis, cada vez más, a definir vuestro propio rumbo.
Hoy celebráis una graduación.
Y conviene decirlo con claridad: eso tiene mucho valor.
Tiene valor porque detrás de este día hay años de trabajo, de estudio, de convivencia, de aciertos y también de dificultades.
Tiene valor porque nada importante se consigue de un día para otro. Tiene valor porque llegar hasta aquí no es simplemente pasar de curso; es haber recorrido una etapa en la que habéis crecido como estudiantes, pero también como personas.
Y en un día así me parece justo reconocer a quienes os han acompañado.
A vuestros profesores, por su dedicación, su paciencia y su compromiso. Enseñar nunca ha sido una tarea menor, y menos aún en tiempos como los actuales, en los que educar exige no solo transmitir conocimientos, sino también ayudar a orientar, a corregir, a exigir y a acompañar.
Y a vuestras familias, que han estado ahí cada día, muchas veces de una manera silenciosa, pero decisiva. Apoyando, animando, corrigiendo, esperando, confiando.
Con los años uno aprende a valorar más todo eso. Mucho más.
Hoy es un día alegre, y debe serlo. Pero también es un día que marca una frontera real.
Quizá ahora no todos lo percibáis del todo. Es lógico. Hoy estáis pensando en vuestros compañeros, en las fotos, en el Instagram, en el Tictoc, en el verano, …
Pero con el tiempo descubriréis que momentos como este permanecen. Permanecen porque señalan un cambio de etapa. Y porque, a partir de ahora, muchas cosas empezarán a depender cada vez más de vosotros.
Y,eso no es una carga. Es una oportunidad.
Crecer consiste precisamente en eso: en ganar libertad, pero también en asumir responsabilidad.
En comprender,
Que cada decisión cuenta,
Que cada hábito cuenta,
Que cada esfuerzo, incluso el que parece pequeño, acaba contando.
Por eso, si hoy tuviera que dejaros solo algunas ideas útiles, me gustaría compartir tres:
La primera es esta: no tengáis miedo al esfuerzo.
Vivimos en un tiempo en el que a veces se transmite la idea de que todo debe llegar deprisa, con facilidad, con inmediatez.
Pero la realidad importante funciona de otra manera. Lo valioso casi nunca se construye de golpe. Se construye poco a poco, con constancia, con disciplina y con paciencia.
El esfuerzo no es una carga inútil. El esfuerzo es una ventaja. Es lo que convierte una intención en una realidad.
La segunda idea es esta: cuidad vuestra forma de ser y andar por el mundo.
Importa lo que sabéis, por supuesto.
Importa vuestra formación,
vuestra capacidad,
vuestro conocimiento,
Pero importa mucho más, sin ninguna duda …
Cómo os comportáis,
La forma de tratar a los demás.
La educación,
El respeto,
La palabra dada,
La humildad para seguir aprendiendo,
La capacidad de escuchar,
La seriedad con la que asumís vuestros compromisos.
Todo eso, que a veces parece secundario, no lo es en absoluto.
Porque al final la vida personal y profesional se construye también sobre la confianza que somos capaces de generar. Y esa confianza no aparece de repente. Se va formando con gestos pequeños, con hábitos cotidianos, con la manera en que nos comportamos cuando nadie nos obliga.
La tercera idea, y quizá la más importante, es esta: no renunciéis nunca a tener criterio propio.
Y esto me parece especialmente importante en el tiempo que os toca vivir.
Vais a crecer, estudiar y trabajar en una época profundamente marcada por la revolución tecnológica,
y, de manera muy especial, por el desarrollo de la inteligencia artificial. Esto no es una moda pasajera. Es un cambio de gran alcance, que va a influir en
cómo aprendemos,
cómo trabajamos,
cómo accedemos a la información y
cómo tomamos muchas decisiones.
Muchas tareas cambiarán.
Algunas profesiones se transformarán.
Y surgirán herramientas capaces de hacer en segundos cosas que hace muy poco exigían mucho más tiempo.
Pero conviene no confundirse.
La tecnología abrirá muchas posibilidades, sí.
La inteligencia artificial os ayudará a buscar, resumir, ordenar, comparar, automatizar y hacer más eficientemente muchas tareas.
Pero no sustituirá lo esencial.
No sustituirá el esfuerzo.
No sustituirá el criterio.
No sustituirá la responsabilidad.
No sustituirá la capacidad de pensar por vosotros mismos.
Y no sustituirá la forma en que decidís vivir vuestra vida.
Dicho que se entienda claro:
La IA podrá ayudaros a hacer cosas, pero lo que no podrá hacer es construir vuestro carácter. Bueno, eso espero.
Porque en el futuro no tendrá ventaja solo quien sepa usar la tecnología.
Tendrá ventaja quien sepa usarla bien.
Quien entienda sus posibilidades, pero también sus límites.
Quien se apoye en ella sin renunciar a aprender, a discernir, a contrastar y a decidir con responsabilidad.
Cuanto más avance la tecnología, más valor tendrán:
la inteligencia humana bien orientada,
el juicio propio,
la seriedad,
y la capacidad de distinguir
lo verdadero de lo falso,
lo importante de lo accesorio, y
lo correcto de lo simplemente fácil.
Ese será uno de los grandes retos de vuestra generación. Y también una de sus grandes oportunidades.
No todos seguiréis el mismo camino a partir de ahora.
Algunos optaréis por bachillerato, otros por formación profesional, otros iréis descubriendo vuestra vocación un poco más adelante.
Y eso es completamente normal.
No todos tenemos que avanzar por la misma ruta ni al mismo ritmo.
Lo importante no es aparentar que hoy tenéis todas las respuestas.
Lo importante es mantener la disposición a aprender, a mejorar y a tomar en serio vuestra propia vida.
Hoy cerráis una etapa en un colegio que forma parte de vuestra historia personal, en una villa que forma parte de una historia mucho más amplia. Y eso tiene valor.
Pravia, su historia y el nombre de la Reina Adosinda nos recuerdan algo importante:
Que las raíces no están para quedarse quieto,
sino para crecer con más firmeza,
Para mirar más lejos,
Para construir mejor,
Disfrutad de este día. Celebradlo. Es muy merecido.
El futuro no se construye de golpe. Se construye paso a paso.
Y estoy seguro de que muchos de vosotros haréis cosas importantes.
Las cosas importantes no son consecuencia sólo de un buen momento.
Son el resultado de sostener en el tiempo el esfuerzo, el criterio y la responsabilidad.
Enhorabuena por lo conseguido.
Gracias a vuestros profesores por su dedicación.
Gracias a vuestras familias por acompañaros hasta aquí.
Y a vosotros, a los protagonistas, os deseo que afrontéis lo que viene con ilusión, con responsabilidad y con confianza.
Muchas felicidades y muchas gracias a todos.
Categorías: Estilo de vida
Higinio Iglesias
Corredor de seguros y otras aficiones
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