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Confianza. La palabra que no cambia.


El mundo está cambiando.

Cambia la economía, las empresas, las aseguradoras, los mediadores, los corredores, las personas , la sociedad.

Todo cambia,  menos una palabra: confianza. En cuarenta años de trayectoria en el sector  he vivido muchos cambios, y  lo que estamos viviendo ahora  no es un cambio más. Entramos en la era de la inteligencia artificial. Una nueva era.

Pensemos en nuestra historia. El fuego, la imprenta, la electricidad, internet. Cada momento de cambio amplió una capacidad humana: nuestra fuerza, nuestra memoria, nuestra forma de comunicarnos.

La inteligencia artificial plantea un paradigma distinto. No se trata de un nuevo recurso tecnológico. No es una herramienta más que se compra y se instala, es capacidad. Capacidad de comprender, de razonar y de decidir.

Una capacidad que impregna toda la sociedad  y que ya está cambiando su conducta, cómo nos informamos, cómo compramos, cómo decidimos y en quién confiamos.

Y lo hace a una velocidad nunca vista. La imprenta tardó siglos en transformar el mundo, internet, décadas. La inteligencia artificial sólo meses.

Tengo la convicción de que la próxima década  cambiará nuestras vidas más que ningún otro momento de la historia.

Esa velocidad tiene una consecuencia. La inteligencia artificial ha devuelto a las empresas  a la casilla de salida  en términos de innovación.

La ventaja acumulada durante años pesa hoy menos que nunca. Grandes y pequeños empezamos de nuevo; y para una correduría eso no es una amenaza, es una oportunidad.

Porque las reglas del progreso han cambiado. Durante décadas progresar era sumar: más herramientas, más productos, más tecnología…

Hoy tenemos tanta capacidad a nuestro alcance  que lo importante ya no es lo que elegimos, sino aquello que descartamos.

Prepararse no es correr detrás de cada novedad, es tener criterio para descartar, y el criterio sigue siendo cosa de personas, no de máquinas.

Pero hay algo que nunca descartaremos.

Nunca descartaremos aquello en lo que confiamos.  Por eso la confianza seguirá siendo irrenunciable. Es la palabra que no cambia.

En un mundo que cambia tan deprisa, la incertidumbre crece, y en el futuro solo estará seguro  aquello que esté asegurado. Y esto es una buena noticia.

Porque el seguro es, ante todo, una promesa basada en la confianza. Alguien nos confía aquello que más le preocupa perder: su salud, su casa, su empresa, el futuro de su familia; y espera que el día que algo vaya mal, haya alguien a su lado.

Esa promesa no la cumple un algoritmo. La cumple una persona, alguien que conoce a su cliente, que entiende sus riesgos y le dice la verdad. Esa confianza es la que acredita a quien ofrece y aconseja un seguro.

Por eso la gran paradoja de esta era es esta: cuanto más capaces sean las máquinas, más humanos tendremos que ser nosotros.

Hace más de treinta años, un grupo de corredores decidimos que juntos llegaríamos más lejos que solos, y sobre esa idea construimos nuestra principal estrategia como colectivo. La independencia del corredor no está reñida con la cooperación.

E2K no va a mirar esta nueva era desde la barrera. Vamos a prepararnos para ella antes y mejor, para que ninguno de nuestros  corredores tenga que afrontarla solo.

La inteligencia artificial es capacidad.

El seguro es confianza.

Reforzar nuestra capacidad  para seguir ofreciendo confianza: ese es el reto del corredor de seguros en los próximos años. Y en E2K lo vamos a afrontar juntos.

Todos juntos.

Categorías: E2K Negocios

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Higinio Iglesias

Corredor de seguros y otras aficiones

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